La subida de la bolsa durante varios de los últimos años ha cambiado
las expectativas de muchos inversionistas. Ver crecer una cartera puede
llevar a asumir que ese ritmo continuará. Permanecer fuera, en cambio,
puede generar la urgencia de entrar antes de que los precios vuelvan a
subir.
Para decidir con criterio conviene revisar qué ha ocurrido, qué
podría sostener el crecimiento y qué resultados serían posibles si las
expectativas no se cumplen. El avance ha sido fuerte en importantes
índices estadounidenses, pero no demuestra un crecimiento exponencial
permanente ni describe por igual todos los mercados.
Qué muestran los números
El S&P 500, medido con dividendos reinvertidos,
registró 26.29% en 2023, 25.02% en
2024 y 17.88% en 2025. En 2022 había perdido
18.11%. Al cierre del 21 de septiembre de
2026, su retorno total acumulado del año era
14.40%, según la serie consultada. Fuente: Slickcharts,
retornos totales del S&P 500.
El Nasdaq-100, en su variación de precio, avanzó
53.81% en 2023, 24.88% en 2024 y
20.17% en 2025, después de caer 32.97% en
2022. Al mismo cierre del 21 de septiembre de
2026, acumulaba 20.72%. Fuente:
Slickcharts, retornos del Nasdaq-100.
Estas dos series ilustran la magnitud del movimiento, pero utilizan
métricas distintas: retorno total para el S&P 500 y variación de
precio para el Nasdaq-100. No deben presentarse como una comparación
exacta de rentabilidad entre inversiones. Tampoco incluyen los costos ni
impuestos particulares de un inversionista.
El argumento
positivo: empresas que producen más
Un mercado puede sostener avances si las empresas incrementan sus
utilidades, convierten innovación en ingresos y utilizan eficientemente
su capital. La inteligencia artificial ofrece una posible vía para
ampliar servicios y productividad, aunque sus beneficios serán
diferentes entre sectores y compañías.
Hay resultados empresariales que respaldan parte del entusiasmo:
Microsoft reportó crecimiento interanual de ingresos de 18% para el
trimestre terminado en junio de 2026. Eso muestra expansión de
actividad; no permite deducir por sí solo el rendimiento futuro de su
acción. Fuente:
resultados trimestrales oficiales de Microsoft.
El escenario favorable que planteamos es que las utilidades continúen
creciendo y que las mejoras se extiendan a más empresas. En ese caso, el
mercado podría encontrar apoyo más amplio que el de un pequeño grupo de
líderes. Se trata de un escenario, no de una previsión asegurada.
El
argumento conservador: una buena empresa puede estar demasiado cara
El precio de una acción incorpora expectativas. Si estas son muy
exigentes, incluso resultados positivos pueden resultar
insuficientes.
Un ejemplo hipotético permite verlo. Una empresa gana US10poracciónyelmercadopaga30vecesesautilidad:suprecioseríaUS300.
Después, la utilidad sube 20%, hasta US12,peroelmercadodecidepagar22veces.ElprecioresultanteseríaUS264,
una caída de 12%, pese al crecimiento de las
ganancias.
La conclusión no es que esto vaya a ocurrir. Es que deben analizarse
por separado el crecimiento del negocio y el precio que el comprador
acepta pagar por él.
Las Siete
Magníficas: liderazgo y dependencia
Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, NVIDIA, Meta y Tesla son las
empresas conocidas como las Siete Magníficas. Su influencia en grandes
índices explica por qué es útil revisar cuánto depende una cartera de
este grupo. Fuente:
composición del grupo en Slickcharts.
El riesgo que proponemos vigilar es que varios activos aparentemente
diferentes dependan de expectativas similares. Si se modera la inversión
tecnológica o cambia la valoración que el mercado acepta, esa
dependencia puede manifestarse simultáneamente en acciones y fondos.
Participar en empresas líderes puede tener sentido. Convertir su
liderazgo pasado en condición indispensable para que funcione todo el
patrimonio exige mayor cautela.
Tres futuros que conviene
preparar
Continuidad del crecimiento. Las utilidades
respaldan parte de las expectativas. La cartera participa en las
subidas, mientras se revisa que las posiciones ganadoras no superen los
límites definidos.
Un periodo de rendimientos modestos. Los negocios
siguen creciendo, pero los precios avanzan poco mientras las utilidades
alcanzan valoraciones previas. El inversionista necesita un plan que no
dependa de repetir los mejores años.
Una corrección relevante. Menores ganancias, cambios
de tasas o reducción de valoraciones presionan los precios. La liquidez
para obligaciones permite evitar ventas forzadas, aunque no elimina
pérdidas de mercado.
Estos escenarios no tienen probabilidades asignadas. Sirven para
comprobar si la estructura puede sostenerse bajo resultados
distintos.
Qué hacer después de una
buena racha
Revise la distribución actual, no solamente la que decidió al abrir
la cuenta. Compruebe concentración, compromisos próximos y cuánto
afectaría una caída al plan familiar. Después determine si corresponde
rebalancear, mantener o modificar nuevas aportaciones.
En Finanzas y Riqueza ayudamos a conectar las
inversiones con los objetivos y necesidades del patrimonio. Solicite una revisión de
su estrategia para evaluar cuánto crecimiento busca y qué margen
necesita conservar si el mercado cambia de dirección.
Datos bursátiles con corte al 21 de septiembre de 2026; consulta
realizada el 22 de septiembre. El desempeño pasado no garantiza
resultados futuros. Los ejemplos y escenarios son ilustrativos.




